Estadísticas

Buscar este blog

miércoles, 4 de junio de 2014

Siempre pudimos

Una semana después de las elecciones al Parlamento europeo, poco más se puede decir de lo acontecido en las urnas. Los análisis, realizados por expertos con más o menos credibilidad, han concluido que el fin del bipartidismo en España es un hecho. Así lo dictan los resultados de los últimos cuatro comicios, en los que el PP y el PSOE han acumulado una pérdida superior a los cinco millones de votos. Ese descontento, que muchos no han querido ver, ha permitido la irrupción de otras fuerzas que parecían destinadas al ostracismo, como Izquierda Unida o UpyD. Por delante de ellas, sin embargo, ha surgido una inusitada formación creada hace apenas cuatro meses, dirigida por un profesor universitario cuyo nombre, paradójicamente, es el mismo que el de una de las más insignes figuras políticas de nuestro país, Pablo Iglesias. Este, además de compartir con aquel su fervor por la izquierda marxista, ha puesto en entredicho el sistema español, logrando un resultado a la par histórico y revelador, aperitivo de lo que se avecina en las elecciones generales del próximo año. Con un look desenfadado y casual (que así se define a la gente corriente en el mundo de la moda), el Pablo Iglesias de PODEMOS se ha hecho con algo más que un espacio en la política nacional. Básicamente y en pocas palabras, ha convencido a la gente de que otra España es posible. Su mensaje, a mitad de camino entre lo coloquial y lo efervescente, se ha basado casi exclusivamente en el lema mismo de su campaña: Sí se puede.

Una afirmación que Iglesias tomó prestada del famoso eslogan con el que Barack Obama llegó a la Casa Blanca, que en España ya llevaban en el apellido partidos como el tinerfeño Alternativa Sí se Puede. Todos ellos, Obama incluido, no han hecho más que ahondar en una premisa que ya acuñaron filósofos como Ferdinand de Saussure, Sartre, Russell o Adorno, cuyas líneas de pensamiento convergían en una misma afirmación: el motor de la sociedad son las personas. Ni más ni menos. Por eso, y aunque ahora Pablo Iglesias haya hecho suya esta perorata, su mensaje solo ha servido para que los ciudadanos, de izquierdas, derechas y centro, hayan asumido que la verdadera solución a los problemas está en la propia masa, una masa crítica que permanece aletargada y ha sido sistemáticamente pisoteada sin rechistar. Así, más que usar el lema PODEMOS, yo apostaría por decir que SIEMPRE PUDIMOS. Nos faltó el convencimiento y, por qué no decirlo (que algún mérito también merece el personaje en cuestión), alguien que tuviera la valentía de decirlo públicamente en distintos medios de comunicación, además de plasmarlo luego en un programa electoral que bien podía haber sido construido entre todos nosotros.

No hay comentarios: